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¿Sabías que la noche en que Loan se esfumó en la oscuridad, el comisario Maciel no estaba solo, sino que mantuvo una serie de llamadas secretas e inexplicables con un poderoso sospechoso cuyos audios filtrados acaban de salir a la luz para destruir todas las mentiras oficiales y exponer la red de encubrimiento más macabra de Corrientes? Todo lo que te contaron sobre este caso es una absoluta farsa y las verdaderas identidades de quienes se lo llevaron te van a dejar completamente paralizado. ¿Te atreves a descubrir la escalofriante verdad que la policía intentó ocultar desesperadamente?

PACTO DE SILENCIO Y TRAICIÓN: Los audios secretos y las llamadas ocultas del comisario Maciel la noche que se llevaron a Loan
La noche del 13 de junio de 2024 no fue una noche cualquiera en la pequeña e idílica localidad de 9 de Julio, en la provincia de Corrientes. Mientras la familia del pequeño Loan Danilo Peña, de tan solo cinco años, se sumía en el pánico, el desespero y las lágrimas al notar que el niño no regresaba del naranjal tras un almuerzo familiar en la casa de su abuela Catalina, en las sombras de la comisaría local se tejía una telaraña de mentiras, traiciones y maniobras oscuras. Hoy, tras meses de investigaciones herméticas, filtraciones judiciales e interrogatorios bajo reserva, salen a la luz detalles escalofriantes que cambian por completo el rumbo de la causa:el comisario Walter Maciel mantuvo una serie de contactos telefónicos clandestinos, llamadas cruzadas y mensajes eliminados a toda prisa durante las horas más cruciales de la desaparición del menor.En cualquier protocolo de búsqueda de personas, y muy especialmente cuando se trata de un niño de corta edad, las primeras seis horas son conocidas por los expertos como “las horas doradas”. Es el ventana de tiempo donde las huellas están frescas, los perros rastreadores tienen alta efectividad y las rutas de escape pueden cerrarse herméticamente para evitar que la víctima sea sacada de la zona. Sin embargo, en el caso de Loan, esas primeras horas no se utilizaron para buscar al pequeño; se utilizaron para Sin embargo, el informe oficial de la Comisaría de 9 de Julio registró la notificación formal mucho tiempo después. ¿Qué ocurrió en ese lapso de tiempo? Las pericias informáticas realizadas a los teléfonos celulares secuestrados revelaron que, lejos de desplegar un operativo de cerrojo inmediato en las rutas provinciales 123 y 117, el comisario Walter Maciel mantuvo contactos permanentes con líneas telefónicas vinculadas directamente a la excapitana de la Armada Victoria Caillava y a su esposo, el exmarino Carlos Pérez.montar un show mediático de rastreo falso y coordinar la logística de la impunidad.
A las 14:30 de aquel fatídico jueves, Loan fue visto por última vez caminando hacia el naranjal en compañía de adultos y otros niños. A las 15:00, la alerta sobre su ausencia ya circulaba entre los vecinos de la zona rural de Algarrobal.
Los registros de antenas de telefonía celular colocan al comisario en un punto geográfico estratégico, moviéndose sin sentido aparente entre la sede policial, los caminos de tierra que conducen a la estancia y las inmediaciones de la ruta. En lugar de comunicarse con la cúpula policial de la provincia para solicitar refuerzos inmediatos, helicópteros o perros adiestrados de la Policía Federal, el jefe policial concentró sus llamadas en coordinar reuniones privadas a un lado del camino con personas que más tarde terminarían imputadas por la sustracción y ocultamiento del menor.Uno de los episodios más maquiavélicos de esa noche, que ahora cobra un sentido destructivo para la defensa de los imputados, fue el hallazgo del calzado de Loan en el barro del bañado. Durante semanas, la narrativa oficial sugirió que el niño se había extraviado solo y que había perdido su zapatilla al caminar asustado entre la vegetación hostil. Pero los nuevos testimonios incorporados al expediente judicial y el análisis de geolocalización de las patrullas policiales revelan una realidad estremecedora: el botín fue sembrado deliberadamente.
Esa misma noche, cerca de las 23:45, las antenas telefónicas registraron una llamada entre Maciel y uno de los civiles participantes en la búsqueda, en la que el oficial daba instrucciones precisas sobre un “hallazgo” que debía producirse a primera hora de la mañana siguiente para desviar la atención de los rastrillajes hacia una zona pantanosa e inaccesible
La orden era clara: había que convencer a la opinión pública y a los bomberos voluntarios de que el niño caminaba desorientado hacia el monte, ganando un tiempo invalorable para que los verdaderos captores pudieran cruzar los límites provinciales o incluso las fronteras internacionales.
“El comisario no buscaba al nene; el comisario cuidaba que nadie se acercara a la camioneta roja ni a la zona donde realmente se estaba negociando el destino de Loan”, confesó bajo identidad reservada un efectivo policial subalterno que prestaba funciones esa noche en la comisaría de 9 de Julio. Según este testigo clave, la atmósfera dentro de la dependencia policial no era de desesperación por salvar a un niño, sino de un nerviosismo eléctrico y tenso por asegurarse de que determinados vehículos no fueran requisados en los controles de rutina.
La pieza fundamental que termina de derrumbar la coartada de las autoridades locales son las grabaciones de voz recuperadas de las aplicaciones de mensajería encriptada. A pesar de los desesperados intentos por borrar el historial de chats y restaurar los teléfonos a su configuración de fábrica, los peritos de la División de Delitos Tecnológicos lograron extraer fragmentos de audio enviados por Maciel a sus colaboradores más cercanos entre la 1:00 y las 3:30 de la madrugada del viernes 14 de junio.
En uno de los audios más escalofriantes, se escucha la voz pausada pero firme del comisario diciendo:“Ya está todo coordinado. La zona está limpia. Que nadie se meta por el lado del viejo camino a Mantilla hasta que yo avise. Si la prensa o la familia preguntan, deciles que los perros marcaron el monte norte”.
En otra grabación, realizada pocas horas después, el tono del jefe policial cambia drásticamente al recibir una llamada que lo alerta sobre la presencia de vecinos autoconvocados en las inmediaciones de la ruta:“Sacá a la gente de ahí inmediatamente. Metelos al pueblo. Si se junta la masa no vamos a poder controlar quién entra y quién sale. Hablá con Pérez y decile que guarde la camioneta ya mismo”.
Estas pruebas irrefutables demuestran que existió una estructura criminal integrada no solo por civiles con contactos de alto nivel, sino apalancada y protegida por la máxima autoridad policial del pueblo, cuya función institucional debía ser, justamente, velar por la seguridad y la integridad de los vecinos más vulnerables.
¿Por qué un comisario de pueblo arriesgaría su carrera, su libertad y su honor para encubrir la desaparición de un niño de cinco años? La respuesta a este interrogante apunta directamente a las tramas oscuras del crimen organizado y la trata de personas que, según los investigadores federales, opera desde hace años en los corredores del litoral argentino utilizando la vulnerabilidad social y la complicidad estatal como caldo de cultivo.
Las llamadas de esa noche no se limitaron únicamente a los actores locales presentes en la cena familiar. El análisis detallado de la red de contactos de Maciel muestra conexiones con números telefónicos con código de área de la capital provincial y de zonas limítrofes, realizadas en horarios insólitos de la madrugada. Se investiga si existió una orden superior para “dejar hacer” y facilitar la logística de traslado del pequeño Loan hacia un destino hasta ahora desconocido.
La investigación ha puesto al descubierto una red de favores cruzados, donde la obediencia debida y el miedo a las represalias mantuvieron en silencio a decenas de personas que vieron, escucharon o intuyeron que lo acontecido en la casa de la abuela Catalina no fue un trágico accidente ni una pérdida en el monte, sino un plan fríamente calculado y ejecutado con precisión quirúrgica.
Fuente Flor noche - Facebook











